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Ruta del Vino y el Medievo

La Rioja y La Edad Media

Ningún amante del vino y la buena mesa debería dejar de recorrer las soleadas tierras de la Rioja Alavesa al menos una vez en la vida. La ruta que proponemos está salpicada de recintos amurallados, arte renacentista y barroco, iglesias y ermitas góticas, dólmenes, calzadas romanas, olivos milenarios, bodegas-cuevas centenarias y modernas bodegas diseñadas por los mejores arquitectos del mundo.

Paisajes y sabores que se quedarán en nuestra memoria, como permanece en el aire de estos pueblos el olor de los sarmientos ardiendo, en cuyas brasas crepitan los pimientos y las chuletillas de cordero.

Para recorrer esta comarca -que limita al Norte con la imponente Sierra de Cantabria y al Sur con el caudaloso río Ebro- tomaremos como punto de partida Haro, considerada la capital del vino por el gran número de bodegas que concentra. Aunque perteneciente a la provincia de Logroño, Ciudad de Haro es la puerta a la Rioja Alavesa y merece la pena una visita a su casco antiguo, declarado Conjunto Histórico-Artístico, así como a sus numerosos palacios e iglesias medievales. A 6 kilómetros de allí está el paraje los Riscos de Bilibio, escenario, cada 29 de junio, de la famosa Batalla del Vino, una fiesta en la que los participantes acaban morados tras ser remojados en vino tinto. 

Partiendo de Haro hacia el Este, en diez minutos llegamos a Labastida, pequeña localidad rodeada de impresionantes viñedos que crecen al abrigo del monte Toloño (1.271 m). Es un buen lugar para conocer los secretos y entresijos del vino, pues acoge bodegas de todo tipo: desde las cuevas y calados de antaño hasta las que cuentan con modernas instalaciones. En el casco antiguo de esta pequeña población se halla la ermita del Santo Cristo, de estilo románico y gótico, así como los arcos Toloño y Larrazuria, que en su día fueron las puertas de acceso al pueblo. Como en el resto de pueblos de la Rioja, en noviembre, la música y el buen ambiente se apoderan de estas calles para celebrar el fin de la vendimia.

El recorrido nos llevará después a Elciego,bellísimo pueblo que cuenta con un casco antiguo declarado Patrimonio Artístico y una impresionante iglesia del siglo XVI situada a orillas del río. Pero lo que ha dado fama mundial a esta localidad es la espectacular bodega Marqués de Riscal, diseñada por el arquitecto Frank Gehry y prima-hermana del Guggenheim Bilbao. Recubierto de titanio en rosa, oro y plata, el edificio acoge también un hotel de lujo y un restaurante.

La cuarta y última parada es Laguardia, capital de la comarca, donde se puede visitar el Centro Temático del Vino, Villa Lucía. El atractivo y el buen ambiente que se respira en esta villa amurallada no deja indiferente a nadie. Pasear por sus calles -con sus casas señoriales y sus dos iglesias fortificadas, ambas del siglo XII- es remontarse a la época medieval. Y acercarse hasta el cercano poblado de La Hoya es retroceder hasta la Edad de Hierro (1200-250 a. C.). Si queremos ir aún más atrás en el tiempo, en Elvillar podemos visitar un dolmen del año 2100 a.C., cuyo misterioso nombre es La Chabola de la Hechicera.Lo curioso es que este viaje al pasado contrasta con ejemplos de la arquitectura más moderna, como la fascinante bodega Ysios, obra de Santiago Calatrava, situada en las afueras de Laguardia.
No hay que marcharse de estas tierras sin probar la gastronomía de la zona, basada en los frutos de la huerta (pimientos, alcachofas, melocotones...) y las carnes, con las "chuletillas de cordero al sarmiento" como plato estrella.

Localidades: Haro, Labastida, Elciego, Laguardia.
Distancia en coche: 34.4 km, 39 minutos.
Duración: 2 Días.

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