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Ruta de los símbolos: Urdaibai

Reserva Natural del Urdaibai, Bermeo, Mundaka, Gernika, Arteaga y Elantxobe

Pueblos pesqueros, acantilados, playas, bosques, ríos, marismas y vegas.... Urdaibai, el tesoro de la costa vizcaína, es una explosión paisajística y ecológica, declarada Reserva de la Biosfera por la UNESCO.

Nuestra ruta parte de Bermeo, la villa pesquera por excelencia de la costa vasca, poseedora de la flota de bajura más importante del Cantábrico. En primavera, su puerto vibra de actividad cuando arriban los barcos cargados de verdel y anchoa. Cuando la flota está en tierra, el colorido de las embarcaciones rojas, verdes, blancas y azules hace juego con las casas viejas del puerto.

En la histórica Torre de Ercilla (siglo XV), declarada Monumento Histórico-Artístico, se puede visitar el Museo del Pescador, y en el Puerto, frente a la Cofradía de Pescadores, está amarrado el Aita Guria, réplica de un ballenero del siglo XVII, que funciona como Centro de Interpretación de la Pesca de la Ballena.
En cualquiera de sus numerosos restaurantes se puede comer excelente pescado fresco, pero, además, Bermeo es un buen lugar para comprar latas de anchoas o bonito de calidad, pues posee una potente industria conservera, con fábricas de gran tradición.

Mundaka, puerto natural

Dejamos atrás Bermeo y tomamos la carretera hacia el Este, para encontrarnos, a tan sólo tres kilómetros, con uno de los pueblos costeros más bonito de Vizcaya: Mundaka.

Construido alrededor de un puerto natural, Mundaka posee un entramado de estrechas calles, con casas típicas de pescadores mirando al mar y algunas edificaciones más señoriales con escudos heráldicos en segunda fila. Junto al encantador puerto, el mirador de la Atalaya es el lugar estratégico para ver cómo los mejores surfistas del mundo se pelean con la famosa "ola izquierda" que surge en la desembocadura de la ría.

La iglesia más importante de la localidad es la Parroquia de Santa María, un magnífico templo renacentista que existía ya en el siglo XI, aunque fue destruida durante las luchas banderizas, siendo reedificada y ampliada en el siglo XVI. En ella se venera una reliquia de San Pedro Apóstol.

Mundaka está llena de rincones con encanto y espectaculares vistas. Como la Ermita de Santa Catalina, un templo del siglo XIX que mira al mar rodeado de una muralla, antiguos restos de un fortín de la misma época. Enfrente, la isla de Izaro, el cabo de Ogoño y la playa de Laida ofrecen una vista de postal. También el muelle deTxorrokopunta, junto a la playa de Laidatxu, es un maravilloso lugar donde bañarse, pescar o pasar las horas observando el paso de las piraguas y pequeñas embarcaciones que surcan la ría.

Entre ese punto y Gernika -a 12 kilómetros- se extiende el Estuario de la ría de Urdaibai, considerado uno de los humedales mejor conservados del sur de Europa e incluido en la Red Natura 2000 de la Unión Europea como Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA). Y es que la entrada del mar en la desembocadura del río Oca forma una gran marisma muy rica en vida y alimento para aves a las que ofrece descanso y alimento en su migración de África a Europa.

Tanto la vía del ferrocarril como la carretera transcurren paralelos al estuario, hasta alcanzar Gernika, localidad histórica por acoger el Árbol de Gernika, lugar de reunión de los representantes de los pueblos de Vizcaya desde el siglo XVI. La ciudad vizcaína también es tristemente conocida por el bombardeo que la destruyó en 1937, cuando aviones alemanes e italianos al servicio del bando franquista la redujeron a cenizas.
En Gernika hay que visitar la Casa de Juntas y el Árbol de Gernika, símbolos vivos de la historia del Pueblo Vasco. La Casa de Juntas es el punto de encuentro de todos los territorios del País Vasco y acoge actos tan especiales como la toma de posesión del cargo de Lehendakari (presidente del Gobierno Vasco) o del Diputado General. En el contiguo Palacio de Alegría se encuentra el Museo Euskal Herria, donde se pueden conocer aspectos de la cultura y tradiciones de esta tierra.

Muy cerca de Gernika está el Bosque de Oma, en el que el artista Agustín Ibarrola, al cubrir de colores y de vida cientos de pinos, ha compuesto un inmenso lienzo. En las inmediaciones de Oma, la Cueva de Santimamiñe asoma sobre las faldas del monte Ereñozar. Aunque cerradas al público, se puede acceder a la entrada de la gruta, contemplar el yacimiento y, en el contiguo centro de interpretación, llevar a cabo una visita virtual a las pinturas rupestres del interior.

La ruta continúa por la margen derecha de la ría, en la carretera que va de Gernika a Elantxobe.  Enseguida pasamos por Gauteguiz de Arteaga, localidad en la que se levanta el Castillo de Arteaga sobre los restos de una torre medieval. Fue construido en 1856 por el arquitecto real Couvrechet, por encargo de Napoleón III y Eugenia de Montijo. El palacio, inspirado en la arquitectura gótica francesa, es ahora un elegante hotel y un restaurante de cocina vasca.

A pocos kilómetros nos topamos con las playas de Laida y Laga, ambas de espectacular belleza. La de Laida, justo en la desembocadura de la ría, cambia cada año de aspecto, muy influida por la fuerza de las mareas. La de Laga nace al abrigo de la imponente mole caliza que es el Cabo Ogoño y pasa por ser uno de los arenales más bellos del País Vasco.

Detrás de la peña de Ogoño está Elantxobe, un pueblo de postal en el que finalizamos la ruta. Esta localidad marinera de especial encanto está formada por un pequeño puerto rodeado por una montaña. Sobre la ladera del monte, retando a las leyes de la gravedad, se construyeron las casas de los pescadores. Entre su patrimonio destaca la Iglesia de San Nicolás de Bari, construida en 1803 por la Cofradía de Mareantes y Pescadores.

Desde Elantxobe se vislumbra la isla de Izaro, perteneciente a Bermeo desde que esta localidad ganara la regata en la que se zanjó el litigio que mantenía con Mundaka por la titularidad de la isla.
Cada 22 de julio, Día de la Madalena, se recuerda lo acontecido con una romería marítima que parte de Bermeo y Mundaka hasta Izaro, en donde se deja caer una teja al agua. Los barcos se dirigen después a Elantxobe, que actuó de árbitro en la histórica regata. Allí, el alcalde entrega una vara simbólica al corregidor de Bermeo y después se celebra una gran fiesta que se prolonga hasta la madrugada.

Localidades: Bermeo, Mundaka, Gernika, Arteaga, Elantxobe.
Distancia en coche: 29.1 km, 44 minutos.
Duración: 2 Días.

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