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Ruta de las brujas: El Duranguesado

Durango, Parque Natural de Urkiola y Elorrio

En el interior de Vizcaya, casi lindando con Guipúzcoa, se encuentran los más hermosos valles del País Vasco. Al abrigo de abruptas montañas cuya poderosa silueta ha generado algunas de las leyendas más conocidas de la mitología vasca, el Duranguesado ofrece un paisaje rural que tiene algo de mágico, combinado con localidades que poseen monumentos arquitectónicos y cascos históricos que bien merecen una parada. Toda la zona es, además, un lugar inmejorable para degustar la cocina vasca más tradicional, en especial los platos de carne.

Durango es la principal población de esta comarca. Posee un bonito casco histórico, con iglesias como las de Santa María de Uribarri y Santa Ana, del siglo XV, y la de San Pedro de Tabira, la más antigua de Vizcaya. Tiene, además, edificios señoriales, como la sede del Ayuntamiento, el Arco de Santa Ana, los palacios Etxezarreta y Olalde, y las torres de Arandoño y Lariz. El Museo de la Cruz expone la Cruz de Kurutziaga, espléndida cruz gótica del siglo XV.
En diciembre, Durango acoge la Feria del Libro y Disco Vascos, el acontecimiento cultural del año para los vascoparlantes.

De Durango sale una carretera que en 20 minutos sube hasta el alto del Parque Natural de Urkiola, un espléndido espacio protegido de montes y bosques, paraíso de la escalada y el senderismo, que culmina en el legendario monte Anboto. Según la mitología vasca, este macizo es un monte sagrado, pues en él se sitúa la morada principal de la Dama de Amboto, Mari. La influencia de estas creencias en la zona fue tal que, en el año 1500, la Inquisición quemó en la hoguera a diez mujeres de Durango por brujas y herejes.
Urkiola y sus aledaños conforman un paraje idílico, con pueblitos como Mañaria, en donde es imprescindible la visita a la ermita de San Martín, rodeada de arces, nogales y castaños viejos. Pero la joya de la corona es el valle de Atxondo, un lugar algo recóndito, que surge en medio de un extraordinarios paisaje montañoso, salpicado de perdidos y robustos caseríos. 
Por aquí pasaba la vía del antiguo ferrocarril -hoy convertida en paseo- que unía Durango con Elorrio, localidad esta con la que cerramos la Ruta de las Brujas.

Elorrio vivió su máximo esplendor entre los siglos XVII y XVIII. Es entonces cuando se construyeron sus numerosas casas blasonadas, tan sólidas como elegantes. Hasta 69 escudos en piedra se cuentan en las fachadas de este conjunto histórico-artístico por el que merece la pena pasear con calma. En las afueras de Elorrio, hay que visitar la ermita y necrópolis de San Adrián de Argiñeta, que reúne misteriosamente cinco estelas funerarias anteriores al cristianismo y una veintena de sepulcros del siglo XI.

Localidades: Parque Natural de Urkiola, Durango, Valle de Atxondo, Elorrio.
Distancia en coche: 21.9 km, 35 minutos.
Duración: 1 Día y medio.

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