180x150 Best Price

Ruta de la sidra y el mar: Astigarraga-Pasajes-Hondarribia

Astigarraga, Pasaia & Hondarribia

Situada a orillas del río Urumea y a escasos ocho kilómetros de Donostia-San Sebastián, Astigarraga es conocida por ser la capital de la sidra. Y es que, pese a su pequeño tamaño -ronda los 5.000 habitantes, dispersos en diferentes barrios-, posee una veintena de sidrerías, locales de gran tradición e inimitable ambiente.

Entre enero y abril, los meses de la temporada de la sidra, cientos de visitantes toman el pueblo para disfrutar de esta particular forma de gastronomía y ocio. En las sidrerías guipuzcoanas, los comensales deben servirse la sidra acercando el vaso a las kupelas (barricas), mientras en las mesas se sirve un menú compuesto invariablemente por tortilla de bacalao, bacalao frito con pimientos verdes y chuletón.

Pero, al margen de las sidrerías, Astigarraga bien merece ser explorada. Dar un paseo hasta la Ermita de Santiago, en el monte Santiagomendi, es una opción, pues desde allí disfrutaremos de una inmejorable vista panorámica. También se puede echar un vistazo al cercano Parque Etnográfico Santiagomendi, que muestra instrumentos tradicionales de labranza y transporte animal.

La parroquia de Santa María de la Asunción (conocida también como Santa María de Murgia), erigida en lo alto de la colina de Markesmendi, es otro lugar de gran interés arquitectónico. Alberga el sepulcro de los Señores de Murguía.

Pasajes

Dejamos atrás la tierra de la sidra para dirigirnos a la costa, pues nuestra siguiente parada es Pasaia o Pasajes, el principal puerto de Gipuzkoa. La bahía de Pasaia es uno de los escasos fiordos naturales de la costa vasca. En este entrante del mar entre los montes de Ulia y Jaizkibel se sitúa el gran puerto comercial y pesquero de la provincia.

De sus cuatro distritos, Pasai Donibane (Pasajes San Juan) es el más atractivo. Recomendamos llegar por mar desde Pasai San Pedro, tomando una de las embarcaciones del servicio regular que cruza la bahía. Según nos acercamos a la costa de San Juan, entendemos que el escritor romántico Víctor Hugo se enamorara de este lugar y pasara el verano de 1843 en una de las viviendas de pescadores que jalonan la calle.
Pasai Donibane posee, además de interesantes casas y templos, un buen número de restaurantes en los que degustar deliciosos pescados y mariscos.

De nuevo en San Pedro podemos visitar el Centro de la Cultura Marítima Ondartxo, un astillero que se encuentra junto a la antigua draga de vapor Jaizkibel. Allí se conservan los barcos recuperados por el Museo Naval y también varias réplicas de embarcaciones tradicionales vascas.
Por otro lado, el Barco Museo Mater es una bonitera tradicional que, además de permitir visitas guiadas, organiza excursiones a pie y en barco para conocer la bahía.

Hondarribia

El broche de oro de esta ruta es Hondarribia, antiguamente llamada Fuenterrabía. Asentada sobre la desembocadura del río Bidasoa, en la frontera con Francia, Hondarribia es una ciudad de larga tradición marinera y turística. Su casco histórico amurallado, repleto de edificios señoriales, ha sido declarado Monumento Histórico Artístico.

En la parte más alta de la ciudad se sitúa la plaza de Armas. En uno de sus lados se levanta el Castillo del emperador Carlos V, pétrea fortificación que alberga hoy el Parador de Turismo. Frente a él, tiene lugar cada mes de septiembre el tradicional Alarde, las fiesta más importante de la localidad. Ese día, los vecinos, en virtud de un voto hecho a la Vírgen de Guadalupe en 1639, conmemoran la gran victoria tras un asedio ocurrido en el siglo XVII. El Alarde incluye vistosos desfiles que recorren las calles y plazas del casco antiguo con el estruendo de tambores y disparos de pólvora.

En las inmediaciones de la plaza de Armas se encuentra la parroquia de Santa María de la Asunción, construida en el siglo XV en estilo gótico, mientras que su torre barroca data del siglo XVIII.
A lo largo de las calles empedradas, aparecen numerosas casas blasonadas y palacios. Franqueando la Puerta de Santa María, en el lienzo sur de la muralla, se accede a una de las vías más concurridas, la Calle Mayor. En ella, llama la atención la gran fachada barroca del Ayuntamiento (s. XVIII) y, a su lado, el Palacio de Casadevante, edificio señorial del siglo XVII y estilo barroco. Completan este entorno el Palacio de Zuloaga, que posee una magnífica escalera de piedra, y la Casa de los Guevara, del siglo XVIII.

Saliendo de la ciudad amurallada se extiende, junto al mar, el popular y marinero barrio de La Marina, posiblemente el más antiguo de la villa. Sus calles, llenas de excelentes bares y restaurantes, gozan de gran ambiente durante todo el día.

Hondarribia posee una bonita playa, que separa el barrio de La Marina del puerto pesquero, punto de partida para realizar excursiones al Castillo de San Telmo (s. XVI) y al faro de Higuer, desde el que se obtienen hermosas vistas de la costa. Cuando la playa se queda pequeña para acoger a todos los veraneantes, los vecinos de Hondarribia toman el servicio regular marítimo para pasar a la vecina Hendaia, en cuya kilométrica playa hay sitio para todos.

Sin salir del término municipal, en el singular entorno natural del monte Jaizkibel, se encuentra el Fuerte de Guadalupe. Este imponente baluarte defensivo está muy cerca de la Ermita de Guadalupe, templo que fue erigido en el siglo XVI para venerar a la Vírgen.

Localidades: Astigarraga, Pasaia, Hondarribia.
Distancia: 32.0 km, 45 minutos.
Duración: 2 Días.

Sigue leyendo sobre Ruta de los Santuarios