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San Sebastián

San Sebastián-Donostia: La perla del Cantábrico

Coloreada por el azul del Mar Cantábrico, el dorado de sus playas y el verde de las montañas que la rodean, San Sebastián, la Bella Easo, es, sin duda, una de las ciudades más hermosas de Europa. A 110 kilómetros de Bilbao y 20 de la frontera con Francia, la capital de Guipúzcoa impacta por su paisaje, su arquitectura, su mezcla de tradición y modernidad, y su impresionante gastronomía.....

Donostia mira al mar y pasear por ella permite recorrer kilómetros sin perder de vista el gran azul. Cuando el Cantábrico se revuelve, el azote de las furiosas olas sobre el Paseo Nuevo deja espectaculares escenas que no hay que perderse. Cuando el mar está en calma, la ciudad entera parece una postal y se comprende que fuera elegida por reyes y nobles como lugar de residencia estival. Hoy sigue siendo destino turístico internacional  y «una de las cinco mejores ciudades de veraneo» del mundo, según el periódico inglés The Guardian.
Sobre el citado Paseo Nuevo se alza el Monte Urgull, con sus fortificaciones. Merece la pena subir hasta la punta para obtener una vista panorámica de la ciudad y sus innumerables atractivos: la famosa y perfecta Bahía de la Concha; el Puerto, con sus casas de pescadores, sus embarcaciones de madera y los veleros de recreo; las playas de Ondarreta y Zurriola, llenas de surfistas; la Parte Vieja y el ajetreo de sus calles repletas de bares y restaurantes; los populares barrios de El Antiguo, Sagués y Gros; el majestuoso río, ribeteado por las casas nobles y los palacios; el monte Igeldo, la isla de Santa Clara.

Pero, además de pasear y comer, en San Sebastián hay muchas cosas que hacer.  La que será Capital Europea de la Cultura en 2016 posee una intensa actividad cultural, con eventos como el Festival Internacional de Cine, el Festival de Jazz, la Quincena Musical, la Semana de Cine de Terror, etc. En enero, no hay que perderse la popular Tamborrada, en la que la ciudad se vuelca festejando el Día de San Sebastián.

Un poco de historia

San Sebastián fue fundada hacia 1180 por Sancho el Sabio, rey de Navarra, con la misión de convertirse en el puerto marítimo de Navarra. A partir del año 1200 pasa a servir al Reino de Castilla, cobrando importancia su labor portuaria y comercial. Pero, a mitad del siglo XIV, Bilbao sustituye a San Sebastián como centro del tráfico comercial. Perdida su notoriedad en el tráfico marítimo y tras un incendio que la destruye en 1489, nace la San Sebastián militar y pasa a tomar el papel de fortaleza encargada de frenar las acometidas de los ejércitos invasores. 
En continuo estado de guerra durante siglos, es tomada varias veces por el ejército francés. El saqueo de los aliados durante la última recuperación de la ciudad duró seis días y medio, salvándose del incendio sólo las dos parroquias y treinta y cinco casas.
Tras la guerra, comenzó la reconstrucción ordenada de la ciudad. En 1863, fue nombrada capital de la provincia de Guipúzcoa. El papel de la ciudad cambió, los murallas fueron demolidas y arrancó su expansión urbanista.
A finales del siglo XIX, la Reina Regente María Cristina decide pasar los veranos con toda su corte en Donostia y se establece en el Palacio de Miramar. Este hecho marcará a la ciudad como referente vacacional de la élite europea.  De esta etapa son todos los edificios reseñables de la ciudad, como la Catedral del Buen Pastor, el Palacio de Miramar, el Teatro Victoria Eugenia, el Hotel María Cristina, las villas del Paseo de Francia o la estación del Norte, así como el resto de edificios del Área Romántica, todos ellos con un marcado estilo francés que hizo acreedora a San Sebastián del sobrenombre de Pequeña París o París del Sur.
A medidados del siglo XX, y con el inicio de la I Guerra Mundial, San Sebastián se convirtió en la ciudad más cosmopolita de Europa. La Belle Époque se vivió aquí en todo su explendor. Por su Casino pasaron todos los personajes de la vida europea, Mata Hari, León Trotsky, Maurice Ravel, Romanones, Pastora Imperio...
Con la industrialización de la década de los 60 llegó una buena cantidad de población inmigrante del campo y la ciudad empezó a crecer en desorden. En la década de los 90 se intentó atajar el caos urbanístico con un Plan General que logró hacer una ciudad más habitable y dotada de personalidad propia. El Centro Kursaal, de Rafael Moneo, o la rehabilitación de la Parte Vieja, entre otras actuaciones, consiguieron abrir San Sebastián a la modernidad sin perder de vista su tradición cultural. 

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