180x150 Best Price

Bilbao

Casco Viejo

Corazón y alma de la ciudad, el Casco Viejo bilbaíno es conocido por su inmejorable ambiente, que el creciente turismo no ha logrado alterar. Hay muchas maneras de pasear por sus calles peatonales: rememorando la historia de la ciudad, visitando su excelente comercio o perdiéndose en las calles y plazas plagadas de bares y restaurantes populares.

Si lo que queremos es respirar historia, podemos empezar por el Puente de San Antón (del siglo  XV), donde se dieron los primeros asentamientos hace mil años. En ese enclave se juntaban los mercaderes provenientes de Castilla y los barcos que partían hacia los Países Bajos. Un milenio después, ese punto todavía mantiene una fuerte actividad comercial, gracias al Mercado de la Ribera, la plaza de abastos más completa del mundo, según el Guiness. Merece la pena visitar por la mañana este bullicioso lugar al que acuden a diario clientes de toda la provincia y en el que sorprenderá la variedad y calidad de los productos frescos.

El Mercado se encuentra en la calle  Ribera, que posee unos soportales en cuyos techos asoman murales realizados por artistas locales. De allí mismo sale la calle de Ronda, que alberga la casa natal de Miguel de Unamuno y desemboca en la calle La Cruz, donde podemos visitar la iglesia barroca de los Santos Juanes y el Museo Vasco, dedicado a la etnografía. En la aledaña Plaza Unamuno se encuentran también el Museo Arqueológico Vasco, así como las Calzadas de Mallona, lugar de subida a la Basílica Begoña.

Adentrándonos por la calle Banco de España, llegamos a la calle del Perro, que corona el Palacio de Yohn, más conocido como La Bolsa. Es un edificio del siglo XVIII, dedicado a actividades socio-culturales, en cuyo patio interior podemos observar restos de la antigua muralla. Muy cerca se halla uno de los rincones más hermosos del Casco Viejo, la pequeña Plaza Santiago, con su impresionante Catedral y su fuente neoclásica construida en jaspe.

No hay que dejar de visitar los establecimientos centenarios de las Siete Calles, como el pequeño café el Tilo, frente al Teatro Arriaga, que conserva todavía paredes decoradas con frescos, o el contiguo café Boulevard hoy llamado Gran Café el Mercante, lugar de tertulias desde 1871, frecuentado en su época por intelectuales como Ortega y Gasset o Miguel de Unamuno.

También supera los cien años el siempre concurrido Café Bilbao, en la Plaza Nueva, otro de los lugares de imprescindible parada. Punto de encuentro de los vecinos del Casco Viejo, esta plaza construida en 1849 en estilo neoclásico alberga todos los domingos por la mañana un animado rastro de libros, discos y pájaros, a donde acuden los coleccionistas para intercambiar sus productos.

Bilbao La Vieja: El otro lado 

Cruzando el puente de San Antón, accedemos a Bilbao La Vieja. Tan antiguo como las Siete Calles, concentra a gran parte de la población inmigrante y, aunque hace unos años era una zona dura y deprimida, la llegada de artistas y jóvenes emprendedores que han instalado sus negocios, así como la puesta en marcha de centros como BilbaoArte y Bilborock -una sala de conciertos en una antigua iglesia-, unido a la rehabilitación de las antiguas viviendas, están cambiando su cara. El primer sábado de cada mes se celebra en la calle Dos de Mayo el Rastro del mismo nombre, un animadísimo y colorista mercadillo, amenizado por música en directo, en el que encontrar curiosos artículos vintage, ropa, discos y libros de segunda mano, artesanías y piezas de jóvenes diseñadores.

Sigue leyendo sobre Abandoibarra